Hepadnavirus

Última actualización: 06/09/2026 por EMEI

La familia Hepadnaviridae (del acrónimo inglés hepa, hígado; y dna, ácido desoxirribonucleico) agrupa a un conjunto de virus hepatotrópicos que exhiben una de las estrategias de replicación más singulares, complejas y evolutivamente fascinantes de toda la virología médica. El miembro prototípico, y patógeno humano exclusivo de esta familia, es el Virus de la Hepatitis B (VHB).

Clasificado en el Grupo VII de la Clasificación de Baltimore (virus ADN bicatenario con transcripción inversa o pararetrovirus), el VHB desafía la dicotomía biológica clásica entre virus ADN y virus ARN. Aunque su genoma maduro empaquetado en el virión está compuesto por ADN, el virus no lo replica directamente mediante polimerasas dependientes de ADN. En su lugar, secuestra la maquinaria transcripcional del núcleo celular para generar un intermediario de ARN, el cual es posteriormente retrotranscrito a ADN en el citoplasma por una enzima viral con actividad de transcriptasa inversa. Esta peculiaridad ontogenética lo emparenta filogenéticamente con los retrovirus (como el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, VIH), aunque su ciclo de vida, tropismo tisular y patogenia son radicalmente distintos.

El impacto clínico y epidemiológico del VHB es colosal. A pesar de la existencia de una vacuna profiláctica recombinante altamente eficaz, cientos de millones de personas padecen infección crónica a nivel mundial. Esta cronicidad constituye el principal factor de riesgo global para el desarrollo de hepatopatía terminal, cirrosis hepática y carcinoma hepatocelular (CHC), consolidando al VHB como uno de los agentes oncogénicos más letales para el ser humano.

Filogenia y Clasificación Taxonómica

La familia Hepadnaviridae se divide evolutivamente en dos géneros principales, adaptados a diferentes clases de vertebrados mediante una estricta coevolución virus-huésped:

  • Género Orthohepadnavirus: Infecta exclusivamente a mamíferos. Además del VHB humano, incluye el virus de la hepatitis de la marmota (WHV) y el virus de la hepatitis de la ardilla terrestre (GSHV), los cuales han servido como modelos animales fundamentales para el estudio de la oncogénesis hepática y el desarrollo de fármacos antivirales.

  • Género Avihepadnavirus: Infecta a aves, siendo el miembro más representativo el virus de la hepatitis del pato (DHBV). Este virus fue crucial en las décadas pasadas para dilucidar los mecanismos moleculares de la transcripción inversa de los hepadnavirus.

Arquitectura Estructural y Molecular del Virión

El VHB es un virus envuelto que presenta un pleomorfismo extremo en el suero de los pacientes infectados. Durante la fase de replicación activa, el hepatocito infectado ensambla y secreta tres tipos morfológicamente distintos de partículas virales a la circulación sanguínea:

  • Partícula de Dane (Virión Infeccioso): Es la partícula viral completa, madura e infecciosa, con un diámetro exacto de 42 nanómetros. Posee una envoltura lipídica derivada de las membranas del retículo endoplasmático y del aparato de Golgi del huésped. En esta bicapa se insertan las tres formas del antígeno de superficie (HBsAg): la proteína grande (L), la media (M) y la pequeña (S). La proteína L está miristoilada en su extremo amino-terminal, una modificación lipídica esencial para la infectividad. En su interior, la envoltura alberga una nucleocápside de simetría icosaédrica (formada por el antígeno del core, HBcAg), que a su vez protege el genoma viral de ADN y la enzima polimerasa unida covalentemente a él.

  • Partículas Esféricas (Subvirales): Miden aproximadamente 22 nanómetros de diámetro. Están compuestas exclusivamente por lípidos celulares y una alta densidad de la proteína pequeña del antígeno de superficie (HBsAg). Carecen por completo de nucleocápside y de genoma viral, por lo que son biológicamente no infecciosas.

  • Partículas Tubulares o Filamentosas (Subvirales): Son cilindros de 22 nanómetros de diámetro y longitud variable (hasta varios cientos de nanómetros), formados también por el ensamblaje aberrante de proteínas HBsAg.

Las partículas subvirales (esféricas y tubulares) se producen y secretan en un exceso masivo, llegando a ser hasta 100.000 veces más abundantes en el suero que las partículas de Dane. Este exceso estequiométrico actúa como un sofisticado señuelo inmunológico (decoy), absorbiendo y neutralizando los anticuerpos específicos del huésped (Anti-HBs) y permitiendo que los viriones infecciosos escapen de la vigilancia inmunitaria humoral.

Organización Genómica: El ADN Circular Relajado (rcDNA)

El genoma del VHB es una obra maestra de economía genética y compresión de la información. Consiste en una molécula de ADN circular, pero de forma asimétrica y parcialmente bicatenaria, conocida en virología molecular como ADN circular relajado (rcDNA). Tiene una longitud de apenas 3.200 pares de bases (3.2 kb), consolidándose como uno de los genomas virales de ADN más pequeños conocidos en la naturaleza.

  • Cadena Negativa (-): Es la cadena completa y abarca toda la longitud del genoma. En su extremo 5 prima tiene unida covalentemente la enzima polimerasa viral, un enlace fosfodiéster mediado por un residuo de tirosina de la propia enzima que actuó como cebador proteico durante la replicación.

  • Cadena Positiva (+): Es incompleta, dejando una región variable del genoma en forma monocatenaria (entre el 15 y el 50 por ciento de la molécula). En su extremo 5 prima posee un oligorribonucleótido remanente que sirvió como cebador de ARN durante su síntesis.

El genoma es extremadamente compacto y contiene cuatro Marcos Abiertos de Lectura (ORF) superpuestos. Esta superposición implica que una misma secuencia de nucleótidos codifica para múltiples proteínas dependiendo del marco de lectura utilizado, optimizando el espacio genómico al máximo:

  • ORF S (Surface): Codifica las tres proteínas de la envoltura viral (HBsAg grande, media y pequeña) mediante el uso de codones de inicio de traducción alternativos.

  • ORF C (Core): Codifica la proteína estructural de la nucleocápside (HBcAg). Un inicio de traducción alternativo aguas arriba (región pre-core) genera una proteína pre-core que es dirigida al retículo endoplasmático. Allí, sus extremos son escindidos por proteasas celulares y la proteína resultante es secretada al suero como el antígeno e (HBeAg), un marcador clínico clásico de alta replicación viral y un potente tolerógeno inmunológico.

  • ORF P (Polimerasa): Es el marco de lectura más extenso, cubriendo aproximadamente el 80 por ciento del genoma y superponiéndose con los otros tres ORF. Codifica una proteína multifuncional con cuatro dominios: proteína terminal (cebador), dominio espaciador, dominio con actividad de transcriptasa inversa (ADN polimerasa dependiente de ARN y ADN) y dominio con actividad de ARNasa H.

  • ORF X: Codifica la proteína HBx, un potente transactivador transcripcional y modulador epigenético que es absolutamente esencial para el inicio de la infección in vivo y constituye el principal motor molecular de la oncogénesis hepática.

Ciclo de Replicación Viral: Del Receptor NTCP al Epicosoma cccDNA

El ciclo de vida del VHB está estrictamente restringido a los hepatocitos humanos y de algunos primates superiores. Este tropismo tisular tan estrecho está dictado por la expresión de receptores de membrana específicos y por la dependencia de factores de transcripción enriquecidos en el hígado (como HNF4-alfa y RXR-alfa).

Ruta de Infección y Replicación Intracelular:

  1. Reconocimiento y Entrada Celular: La Partícula de Dane se une inicialmente de forma reversible y de baja afinidad a proteoglicanos de heparán sulfato en la superficie del hepatocito. Posteriormente, el dominio pre-S1 miristoilado de la proteína grande de la envoltura (L) interactúa con alta afinidad con su receptor específico: el Polipéptido Cotransportador de Taurocolato de Sodio (NTCP), un transportador de sales biliares exclusivo del polo basolateral del hepatocito. El correceptor celular Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR) asiste en este proceso, desencadenando la internalización del virión mediante endocitosis mediada por clatrina.

  2. Transporte Nuclear y Formación del cccDNA: Tras la fusión de la envoltura viral con la membrana endosomal tardía, la nucleocápside es liberada al citoplasma y transportada activamente a lo largo de la red de microtúbulos hasta el complejo del poro nuclear. El genoma rcDNA es introducido en el nucleoplasma. Allí, un complejo de enzimas de reparación del ADN del huésped interviene: la enzima tirosil-ADN fosfodiesterasa 2 (TDP2) escinde el enlace covalente entre la polimerasa viral y la cadena negativa; otras enzimas (como la polimerasa kappa y la ligasa I/III) completan la cadena positiva, eliminan el cebador de ARN y ligan los extremos de ambas cadenas para formar el ADN circular cerrado covalentemente (cccDNA).

  3. Transcripción y Evasión Restrictiva: El cccDNA se asocia con histonas celulares (H3 y H4) y proteínas no histónicas formando un minicromosoma episomal altamente estable. Para que la transcripción ocurra, el virus debe superar la inmunidad intrínseca del huésped. El complejo celular SMC5/6 (Structural Maintenance of Chromosomes 5/6) actúa como un factor de restricción uniéndose al cccDNA y silenciándolo. Sin embargo, la proteína viral HBx se une a la proteína celular DDB1, reclutando el complejo ubiquitina ligasa CUL4A, el cual poliubiquitina y degrada al complejo SMC5/6 en el proteasoma. Libre de esta restricción, la ARN polimerasa II celular transcribe el cccDNA para generar múltiples ARN mensajeros subgenómicos y un ARN mayor que la longitud del genoma, denominado ARN pregenómico (pgRNA) de 3.5 kb.

  4. Traducción y Encapsidación: El pgRNA es exportado al citoplasma, donde cumple una doble función. Primero, sirve como ARNm para traducir la proteína del core (HBcAg) y la polimerasa. Segundo, actúa como molde para la replicación. La polimerasa recién sintetizada se une a una estructura secundaria en forma de horquilla en el extremo 5 prima del pgRNA (la señal épsilon), desencadenando el autoensamblaje de los dímeros de la proteína del core alrededor del complejo pgRNA-polimerasa, formando una nucleocápside inmadura.

  5. Transcripción Inversa Intracápside: Dentro del microambiente protegido de la nucleocápside recién formada, la polimerasa viral utiliza su actividad de transcriptasa inversa para sintetizar la cadena negativa de ADN utilizando el pgRNA como molde. Simultáneamente, su actividad ARNasa H degrada progresivamente el pgRNA molde. A continuación, sintetiza la cadena positiva de ADN utilizando el fragmento de ARN remanente como cebador, generando un nuevo genoma rcDNA.

  6. Maduración y Liberación: Las nucleocápsides maduras (que ahora contienen rcDNA) tienen dos destinos intracelulares. Pueden reciclarse de vuelta al núcleo para reponer y mantener el reservorio de cccDNA (amplificación intracelular), o pueden interactuar con las proteínas de la envoltura en las membranas del retículo endoplasmático. Tras adquirir su bicapa lipídica, los viriones maduros son secretados al exterior celular mediante la vía de los cuerpos multivesiculares, secuestrando la maquinaria celular del complejo ESCRT (Endosomal Sorting Complexes Required for Transport).

Inmunopatogenia e Histopatología Hepática

El VHB es un virus intrínsecamente no citopático; su replicación masiva no destruye directamente al hepatocito. El daño hepático (hepatitis), la necrosis tisular y la posterior fibrosis son consecuencias directas y exclusivas de la respuesta inmunitaria del huésped en su intento de eliminar la infección.

  • Fase de Inmunotolerancia: Es característica de las infecciones perinatales y de la primera infancia. El virus se replica a niveles astronómicos (cargas virales superiores a mil millones de copias por mililitro), pero el sistema inmunitario adaptativo no reconoce al virus como una amenaza. Esto se debe en gran medida a la secreción masiva del antígeno HBeAg, que cruza la placenta, induce deleción clonal de linfocitos T específicos en el timo fetal y actúa como un tolerógeno periférico. Durante esta fase, las transaminasas (ALT/AST) son normales y el hígado permanece histológicamente intacto.

  • Fase de Aclaramiento Inmune (Hepatitis Activa): Se produce cuando se rompe la tolerancia. Los linfocitos T citotóxicos (CD8+) reconocen los péptidos virales (derivados principalmente de HBcAg y polimerasa) presentados por las moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad de clase I (MHC-I) en la superficie de los hepatocitos infectados. Los linfocitos T CD8+ inducen la apoptosis del hepatocito mediante la liberación de gránulos citotóxicos (perforinas y granzimas) y la interacción de receptores de muerte (Fas/FasL). Simultáneamente, secretan potentes citocinas antivirales (Interferón gamma y Factor de Necrosis Tumoral alfa) que purgan el cccDNA y el ARN viral de los hepatocitos viables sin matarlos (aclaramiento no citolítico).

  • Cronicidad y Agotamiento Inmunitario (T Cell Exhaustion): Si la respuesta de los linfocitos T es subóptima frente a la abrumadora carga antigénica, la infección se vuelve crónica. Los linfocitos T CD8+ específicos del VHB entran en un estado de disfunción progresiva conocido como agotamiento inmunitario, caracterizado por la pérdida de funciones efectoras y la sobreexpresión sostenida de receptores inhibidores como PD-1CTLA-4TIM-3 y el factor de transcripción TOX.

  • Correlato Histopatológico: La inflamación persistente y la muerte celular continua generan hallazgos histológicos clásicos en la biopsia hepática. Destacan los hepatocitos en vidrio esmerilado (células con un citoplasma pálido, finamente granular y eosinófilo debido a la acumulación masiva de HBsAg en el retículo endoplasmático hipertrofiado) y la necrosis en sacabocados o hepatitis de interfase (infiltrado linfoplasmocitario que desborda la placa limitante portal hacia el lobulillo, destruyendo los hepatocitos periportales). La regeneración compensatoria y la inflamación crónica activan a las células estrelladas hepáticas (células de Ito), induciendo su transdiferenciación a miofibroblastos que depositan colágeno tipo I y III, conduciendo inexorablemente a la fibrosis en puente y, finalmente, a la cirrosis macronodular.

Oncogénesis: Patogenia del Carcinoma Hepatocelular (CHC)

El VHB es el segundo carcinógeno humano más potente conocido en la epidemiología médica, solo superado por el humo del tabaco. La oncogénesis hepática inducida por el VHB es un proceso multifactorial, complejo y sinérgico impulsado por tres mecanismos patogénicos principales:

  1. Inflamación Crónica, Estrés Oxidativo y Regeneración: El ciclo incesante de necrosis mediada por el sistema inmune y la regeneración hepatocelular compensatoria aumenta drásticamente la tasa de recambio celular (mitogénesis). Esto genera un microambiente rico en especies reactivas de oxígeno (ROS) que dañan el ADN celular, favoreciendo la acumulación de mutaciones genéticas espontáneas y provocando un acortamiento acelerado de los telómeros, lo que induce inestabilidad genómica.

  2. Mutagénesis Insercional: Aunque la integración genómica no es un paso necesario para el ciclo de vida del VHB (a diferencia de los retrovirus verdaderos), fragmentos lineales del genoma viral (frecuentemente conteniendo el gen HBx o secuencias truncadas del HBsAg) se integran de forma aleatoria en el genoma del huésped mediante mecanismos de recombinación ilegítima. Esta inserción puede interrumpir genes supresores de tumores o, más frecuentemente, actuar como promotores o potenciadores (enhancers) en cis que sobreexpresan oncogenes celulares cercanos. Los sitios de integración preferenciales incluyen el gen de la transcriptasa inversa de la telomerasa (TERT) y el gen de la histona metiltransferasa MLL4.

  3. Actividad Pleiotrópica de la Oncoproteína HBx: La proteína viral HBx es un potente regulador epigenético y transactivador transcripcional. En el contexto de la transformación maligna, HBx se une físicamente e inactiva a la proteína supresora de tumores p53, bloqueando la apoptosis inducida por daño en el ADN y permitiendo la supervivencia de clones celulares mutados. Además, HBx hiperactiva vías de señalización proliferativas y de supervivencia celular, destacando la vía Wnt/beta-catenina, la vía PI3K/Akt y la cascada Ras/MAPK, empujando al hepatocito hacia la desdiferenciación y la malignidad, un proceso que puede ocurrir incluso en hígados no cirróticos.

Farmacología Antiviral y Dianas Terapéuticas

El manejo clínico de la infección crónica por VHB busca suprimir la replicación viral para prevenir la progresión a cirrosis y CHC, dado que la erradicación completa (cura esterilizante) es biológicamente inalcanzable en la actualidad debido a la persistencia del cccDNA nuclear. Las estrategias terapéuticas se dividen en:

  • Inmunomoduladores (Interferón alfa pegilado): Actúa potenciando la respuesta inmunitaria antiviral del huésped (activación de células NK y linfocitos T) y ejerciendo efectos antivirales directos mediante la inducción de genes estimulados por interferón (ISGs). Tiene una duración de tratamiento finita, pero se asocia a múltiples efectos adversos sistémicos.

  • Análogos de Nucleósidos y Nucleótidos (NAs): Son la piedra angular del tratamiento actual. Fármacos como el Entecavir (ETV), el Tenofovir disoproxil fumarato (TDF) y el Tenofovir alafenamida (TAF) actúan como inhibidores competitivos de la transcriptasa inversa viral. Al ser incorporados en la cadena de ADN viral naciente, carecen del grupo hidroxilo en posición 3 prima, provocando la terminación prematura de la cadena (chain termination). Son altamente potentes y tienen una barrera genética a la resistencia extremadamente alta, pero requieren administración indefinida.

  • Inhibidores de Entrada (Bulevirtide): Es un lipopéptido sintético que imita el dominio pre-S1 de la proteína L del VHB. Se une de forma competitiva e irreversible al receptor NTCP en la membrana del hepatocito, bloqueando la entrada de nuevos viriones y previniendo la propagación de la infección a hepatocitos sanos. Originalmente desarrollado para el virus de la hepatitis D (VHD), también tiene impacto en la dinámica del VHB.

Tabla Comparativa Técnica: Marcadores Serológicos y Moleculares del VHB

La interpretación precisa del panel serológico y molecular es fundamental para estadificar la historia natural de la infección por VHB y guiar la toma de decisiones terapéuticas.

Marcador Viral Naturaleza Bioquímica y Localización Significado Clínico, Fisiopatológico y Epidemiológico
HBsAg (Antígeno de Superficie) Proteína de la envoltura viral (L, M, S). Presente en viriones y partículas subvirales. Marcador fundamental de infección activa (aguda o crónica). Su persistencia en suero durante más de 6 meses define biológicamente la cronicidad.
Anti-HBs (Anticuerpo de Superficie) Inmunoglobulina IgG neutralizante dirigida contra el determinante ‘a’ del HBsAg. Indica inmunidad protectora y curación funcional (recuperación de infección pasada) o respuesta anamnésica exitosa a la vacunación recombinante.
HBcAg (Antígeno del Core) Proteína estructural de la nucleocápside viral. No es detectable en suero libre, ya que permanece intracelular o envuelto por la bicapa lipídica. Se detecta mediante inmunohistoquímica en biopsias hepáticas.
Anti-HBc IgM (Anticuerpo Core IgM) Inmunoglobulina de isotipo IgM contra el HBcAg. Marcador patognomónico de infección aguda reciente. Es el único marcador serológico positivo durante el «período ventana» (cuando el HBsAg ha desaparecido pero el Anti-HBs aún no es detectable).
Anti-HBc IgG (Anticuerpo Core IgG) Inmunoglobulina de isotipo IgG contra el HBcAg. Indica contacto histórico previo con el virus. Permanece positivo de por vida, tanto en infecciones crónicas activas como en infecciones pasadas resueltas.
HBeAg (Antígeno e) Proteína pre-core truncada y secretada al torrente sanguíneo. Marcador subrogado de alta replicación viral activa, elevada infectividad epidemiológica y alto riesgo de transmisión vertical (perinatal).
Anti-HBe (Anticuerpo e) Inmunoglobulina IgG contra el HBeAg. Su aparición (seroconversión e) indica una transición hacia una fase de baja replicación viral, control inmunológico parcial y menor infectividad.
ADN del VHB (Carga Viral) Genoma viral (rcDNA) extraído del suero. Cuantificado mediante PCR en tiempo real (UI/mL). Mide directamente la magnitud de la replicación viral. Es el parámetro crítico que guía el inicio y la monitorización de la eficacia del tratamiento con análogos de nucleósidos/nucleótidos.

Preguntas Frecuentes Técnicas (FAQ)

¿Por qué el VHB es clasificado como un virus ADN pero requiere una transcriptasa inversa para su replicación?

El VHB pertenece a la categoría de los pararetrovirus. A diferencia de los virus ADN convencionales (como los herpesvirus o adenovirus) que replican su genoma directamente mediante ADN polimerasas dependientes de ADN, el VHB transcribe su ADN circular cerrado covalentemente (cccDNA) en un intermediario de ARN pregenómico (pgRNA). Este pgRNA es empaquetado en la cápside y luego retrotranscrito a ADN por la polimerasa viral. Esta compleja estrategia evolutiva le permite amplificar su genoma en el citoplasma sin depender de la maquinaria de replicación de ADN del huésped, la cual solo está activa durante la fase S del ciclo celular, permitiendo al virus replicarse eficientemente en hepatocitos quiescentes (fase G0).

¿Qué es exactamente el cccDNA y por qué constituye la barrera principal para la curación definitiva de la Hepatitis B?

El cccDNA (ADN circular cerrado covalentemente) es la forma episomal superenrollada que adopta el genoma del VHB dentro del núcleo del hepatocito infectado. Actúa como un minicromosoma altamente estable, protegido por histonas celulares y factores epigenéticos. Los tratamientos antivirales actuales (análogos de nucleósidos/nucleótidos como entecavir o tenofovir) inhiben exclusivamente la transcriptasa inversa en el citoplasma, deteniendo la producción de nuevos viriones, pero son completamente ineficaces contra el reservorio de cccDNA nuclear preexistente. Si se suspende el tratamiento farmacológico, el cccDNA reinicia inmediatamente la transcripción del pgRNA y la infección recae clínicamente.

¿Cómo determina el receptor NTCP el estricto tropismo tisular del VHB por el hígado humano?

El Polipéptido Cotransportador de Taurocolato de Sodio (NTCP) es una proteína transmembrana cuya función fisiológica esencial es la recaptación de sales biliares conjugadas desde la sangre portal hacia el interior del hepatocito. Dado que la expresión del gen SLC10A1 (que codifica el NTCP) está restringida de manera casi exclusiva a la membrana basolateral de los hepatocitos humanos y de primates superiores, el VHB, que utiliza el dominio miristoilado pre-S1 de su proteína de envoltura para unirse con alta afinidad a este receptor, queda biológicamente confinado a infectar únicamente el parénquima hepático.

¿Cuál es la ventaja evolutiva para el VHB de producir un exceso masivo de partículas subvirales sin genoma?

Durante la infección activa, el hepatocito secreta partículas esféricas y tubulares compuestas exclusivamente por el antígeno de superficie (HBsAg) y lípidos, en cantidades que superan en 100.000 veces a los viriones infecciosos (partículas de Dane). Esta es una sofisticada estrategia de evasión inmunológica y saturación de antígenos. Las partículas subvirales actúan como «señuelos» (decoys) que se unen, saturan y agotan los anticuerpos neutralizantes (Anti-HBs) producidos por los linfocitos B del huésped. Esta absorción masiva permite que las partículas infecciosas reales escapen de la neutralización humoral y diseminen la infección a hepatocitos adyacentes no infectados.

¿A través de qué mecanismos moleculares la proteína HBx impulsa el desarrollo del carcinoma hepatocelular?

La proteína HBx es un transactivador viral pleiotrópico que, aunque no se incorpora a la estructura del virión maduro, es absolutamente esencial para la replicación intracelular al degradar el complejo restrictivo SMC5/6. En el contexto de la oncogénesis, HBx interactúa aberrantemente con múltiples vías del huésped: se une a la proteína p53 inhibiendo la apoptosis mediada por daño en el ADN, interfiere con los mecanismos de reparación por escisión de nucleótidos, y activa constitutivamente cascadas de proliferación celular como la vía Wnt/beta-catenina y PI3K/Akt. Esta profunda desregulación epigenética y transcripcional empuja al hepatocito hacia la transformación maligna, explicando por qué el VHB puede inducir cáncer de hígado incluso en ausencia de cirrosis previa.

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