Células del sistema inmunitario

Última actualización: 29/08/2026 por EMEI

El sistema inmunitario está constituido por una red celular altamente especializada y dinámica, originada a partir de células madre hematopoyéticas pluripotentes residentes en la médula ósea. Estas células orquestan un complejo mecanismo de defensa frente a patógenos invasores, vigilan la transformación neoplásica y mantienen la homeostasis tisular mediante la eliminación de detritos celulares. Desde una perspectiva ontogénica y funcional, la diferenciación hematopoyética se bifurca en dos grandes linajes evolutivos: el linfoide y el mieloide. El estudio exhaustivo de su morfología, marcadores de superficie, vías de señalización intracelular y perfiles de secreción de citocinas constituye el pilar fundamental de la inmunología clínica, la patología molecular y el desarrollo de terapias biológicas dirigidas.

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Ontogenia y Linajes Celulares del Sistema Inmunitario

Todas las células efectoras y reguladoras de la inmunidad derivan de precursores comunes que, bajo la influencia de factores estimuladores de colonias y citocinas específicas del microambiente estromal, se comprometen hacia dos líneas principales de diferenciación.

Línea Linfoide

Este linaje conduce a la generación de los linfocitos T y los linfocitos B, ambos caracterizados por poseer receptores de superficie altamente específicos para el reconocimiento de antígenos, generados mediante recombinación somática de los genes RAG-1 y RAG-2. Adicionalmente, de este linaje deriva un grupo de células que participan en la inmunidad innata, conocidas contemporáneamente como Células Linfoides Innatas (ILC), entre las que destacan las células Natural Killer (NK). Históricamente, debido a la ausencia de los receptores antigénicos clásicos, a esta subpoblación se la denominaba de forma genérica como «tercera población celular» o «células nulas».

Línea Mieloide

El progenitor mieloide común da origen a una vasta diversidad de células fagocíticas y granulocíticas, incluyendo monocitos, macrófagos y granulocitos polimorfonucleares (neutrófilos, eosinófilos y basófilos). Asimismo, este linaje genera células auxiliares críticas como los mastocitos, las plaquetas (derivadas de la fragmentación de los megacariocitos, esenciales en la coagulación y la inflamación aguda) y una subpoblación mayoritaria de células dendríticas, las cuales actúan como Células Presentadoras de Antígeno (CPA) profesionales.

Células Linfoides: Heterogeneidad Morfológica y Fenotípica

Los linfocitos se producen de forma continua en los órganos linfoides primarios (timo y médula ósea) a un ritmo aproximado de mil millones de células diarias. Tras alcanzar la madurez fenotípica, estas células emigran a través del torrente sanguíneo y linfático hacia los órganos linfoides secundarios (bazo, ganglios linfáticos, amígdalas y tejido linfoide asociado a mucosas), donde patrullan en busca de antígenos afines. En un individuo adulto, la masa linfocitaria total representa aproximadamente el dos por ciento del peso corporal, constituyendo el veinte por ciento de la fórmula leucocitaria periférica.

Patrones Morfológicos Linfocitarios

A nivel ultraestructural y mediante microscopía óptica con tinción de Giemsa, los linfocitos exhiben una notable heterogeneidad en tamaño, relación núcleo-citoplasma (N/C) y presencia de gránulos azurófilos. En estado de reposo, se distinguen tres fenotipos morfológicos principales:

  • Linfocitos pequeños agranulares: Presentan una relación N/C muy elevada. La mayor parte de los linfocitos T cooperadores y citotóxicos en reposo muestran este patrón. Frecuentemente albergan los denominados «cuerpos de Gall», que consisten en acumulaciones focales de lisosomas primarios íntimamente asociados a gotitas lipídicas. Los linfocitos B en reposo también adoptan esta morfología, con lisosomas aislados y dispersos, desarrollando un retículo endoplásmico rugoso prominente únicamente tras su activación.

  • Linfocitos granulares grandes (LGL): Se caracterizan por un mayor volumen citoplasmático, una relación N/C más baja y la presencia conspicua de gránulos azurófilos electrodensos (peroxidasa negativos) que contienen perforinas y granzimas. Este patrón morfológico es el sello distintivo de las células NK y de una subpoblación de linfocitos T citotóxicos activados.

  • Células de morfología dendrítica: Observadas en tejidos periféricos, corresponden a linfocitos especializados en la vigilancia tisular y la interacción prolongada con células presentadoras.

Nomenclatura y Clasificación de Marcadores CD

La caracterización precisa de las subpoblaciones leucocitarias se realiza mediante citometría de flujo, utilizando anticuerpos monoclonales fluorocromados dirigidos contra moléculas de superficie específicas. El sistema de nomenclatura CD (Cluster of Differentiation) estandariza la identificación de estas glicoproteínas transmembrana. Los marcadores se clasifican funcionalmente en:

  • Marcadores de linaje: Moléculas expresadas de forma constitutiva y exclusiva por una estirpe celular. Por ejemplo, el complejo CD3 es el marcador universal y definitorio del linaje de linfocitos T, mientras que CD19 define al linaje B.

  • Marcadores de maduración: Glicoproteínas cuya expresión fluctúa según el estadio ontogénico. El CD1 se expresa intensamente en los timocitos corticales inmaduros, siendo reemplazado por marcadores maduros en la periferia.

  • Marcadores de activación: Moléculas inducidas transcripcionalmente tras el reconocimiento antigénico. El CD25 (cadena alfa del receptor de interleucina 2) identifica linfocitos T activados. Asimismo, las isoformas de la tirosina fosfatasa CD45 permiten distinguir el historial de exposición antigénica, diferenciando entre linfocitos vírgenes (CD45RA+) y linfocitos de memoria (CD45RO+).

Linfocitos T: Ejes de la Inmunidad Celular

Los linfocitos T son los efectores centrales de la inmunidad celular adaptativa. Aunque su maduración ocurre predominantemente en el timo, existen vías de maduración extratímica en localizaciones periféricas como la mucosa intestinal y la piel. Durante la embriogénesis temprana, el hígado fetal actúa como el nicho hematopoyético principal, transfiriendo esta función a la médula ósea en las últimas semanas de gestación, desde donde los precursores linfoides migran al timo.

El Complejo del Receptor de Células T (TCR)

El reconocimiento antigénico está mediado por el Receptor de Células T (TCR), un heterodímero transmembrana que requiere la asociación física no covalente con el complejo CD3 (formado por las cadenas gamma, delta, épsilon y zeta) para la transducción de señales intracelulares. Existen dos variantes estructurales del TCR:

  • TCR alfa/beta (clásicamente denominado TCR-2): Presente en el ochenta y cinco al noventa y cinco por ciento de los linfocitos T circulantes. Reconocen péptidos antigénicos exclusivamente cuando están presentados en el surco de las moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC).

  • TCR gamma/delta (clásicamente denominado TCR-1): Expresado por una población primitiva (cinco al quince por ciento) que reside predominantemente en los epitelios mucosos. Reconocen antígenos lipídicos, fosfoantígenos y proteínas de choque térmico de forma independiente del MHC clásico.

Subpoblaciones Linfocitarias T alfa/beta

La expresión mutuamente excluyente de los correceptores CD4 y CD8 define dos linajes funcionales distintos, con una ratio fisiológica en sangre periférica de dos a uno a favor de los CD4+.

  • Linfocitos T CD4+ (Restringidos por MHC-II): Actúan como células cooperadoras (LTh). Tras su activación, se polarizan en distintos perfiles efectores según el microambiente de citocinas. Los LTh1 secretan interleucina 2 e interferón gamma, mediando la activación macrofágica y la defensa contra patógenos intracelulares (como Mycobacterium tuberculosis). Los LTh2 secretan interleucina 4, interleucina 5 e interleucina 10, estimulando la inmunidad humoral, el cambio de isotipo en linfocitos B y la defensa contra helmintos. Adicionalmente, existen perfiles LTh17 (proinflamatorios) y linfocitos T reguladores (Treg), esenciales para la tolerancia periférica.

  • Linfocitos T CD8+ (Restringidos por MHC-I): Constituyen la subpoblación citotóxica (LTc). Reconocen péptidos endógenos derivados de virus o neoantígenos tumorales presentados por células diana. Tras la activación y expansión clonal, inducen la apoptosis de la célula infectada mediante la exocitosis de perforinas y granzimas, o a través de la interacción del ligando de Fas (FasL) con el receptor de muerte Fas (CD95).

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Subpoblaciones Linfocitarias T gamma/delta

Estas células operan en la interfaz entre la inmunidad innata y adaptativa, localizándose estratégicamente en las puertas de entrada de los patógenos. Los linfocitos intraepiteliales (IEL) intestinales son el paradigma de esta población. Frecuentemente presentan un fenotipo doble negativo (CD4-/CD8-) o expresan homodímeros CD8 alfa/alfa. Su maduración es predominantemente extratímica y están especializados en la respuesta rápida frente a antígenos de estrés celular y micobacterias.

Linfocitos B: Efectores de la Inmunidad Humoral

Los linfocitos B representan entre el cinco y el quince por ciento de los linfocitos circulantes. Su ontogenia tiene lugar en la médula ósea en mamíferos (y en la bursa de Fabricio en aves). Se definen fenotípicamente por la expresión constitutiva de inmunoglobulinas de membrana, las cuales actúan como el Receptor de Células B (BcR).

Desarrollo y Receptor Antigénico (BcR)

El BcR está compuesto por una inmunoglobulina monomérica anclada a la membrana mediante un dominio hidrofóbico carboxilo-terminal, asociada no covalentemente a un heterodímero de señalización formado por las moléculas Ig-alfa (CD79a) y Ig-beta (CD79b). A diferencia del TCR, el BcR es capaz de reconocer antígenos solubles en su conformación tridimensional nativa, sin requerir procesamiento previo ni presentación por moléculas del MHC.

La ontogenia B comprende una fase inicial independiente de antígeno en la médula ósea, donde ocurren los reordenamientos génicos V(D)J, y una fase dependiente de antígeno en los órganos linfoides secundarios. Los linfocitos B maduros vírgenes coexpresan IgM e IgD en su superficie. En ausencia de encuentro con su antígeno afín, estas células experimentan apoptosis en pocos días.

Diferenciación Terminal y Memoria Inmunológica

El reconocimiento antigénico, acoplado a las señales coestimuladoras proporcionadas por los linfocitos T CD4+ (interacción CD40-CD40L) y citocinas, desencadena la hipermutación somática (mediada por la enzima AICDA) y el cambio de isotipo. Este proceso culmina en la diferenciación hacia dos destinos celulares:

  • Células Plasmáticas: Son los efectores terminales de la inmunidad humoral. Morfológicamente, son células de mayor tamaño, con un citoplasma intensamente basófilo debido a la hipertrofia del retículo endoplásmico rugoso y un núcleo excéntrico con cromatina en «rueda de carro». Carecen de inmunoglobulinas de superficie y de marcadores B clásicos (pierden CD19 y CD20, adquiriendo CD38 y CD138). Su única función es la síntesis y secreción masiva de anticuerpos solubles. Residen en los cordones medulares de los ganglios, la pulpa roja esplénica y la médula ósea, muriendo por apoptosis tras agotar su vida útil.

  • Linfocitos B de Memoria: Células quiescentes de vida media prolongada (décadas) que recirculan por la sangre y la linfa. Han experimentado cambio de isotipo, expresando IgG, IgA o IgE de superficie. Ante una reexposición al mismo antígeno, montan una respuesta secundaria caracterizada por una cinética acelerada, mayor magnitud y anticuerpos de alta afinidad.

Además de las inmunoglobulinas, los linfocitos B expresan marcadores críticos como el MHC-II (esencial para su función como células presentadoras a los linfocitos T), CD19, CD20, CD22, y receptores para el fragmento Fc de la IgG (CD32). También expresan receptores para el complemento como CR1 (CD35) y CR2 (CD21), siendo este último el receptor de entrada para el virus de Epstein-Barr (VEB). Una subpoblación minoritaria, los linfocitos B1, expresa el marcador CD5 y está implicada en la producción de autoanticuerpos naturales y en la patogenia de la leucemia linfocítica crónica.

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Células Linfoides Innatas y Células Natural Killer

Representando entre el quince y el veinte por ciento de los linfocitos sanguíneos, esta población carece de los receptores antigénicos generados por recombinación somática (TCR-/CD3- e Ig-). Morfológicamente, la inmensa mayoría exhibe un fenotipo de linfocito granular grande (LGL), con abundante citoplasma, aparato de Golgi desarrollado y gránulos azurófilos electrodensos.

Sus marcadores fenotípicos distintivos son el CD16 (receptor de baja afinidad para el fragmento Fc de la IgG, Fc-gamma RIII) y el CD56 (molécula de adhesión celular neural). Su maduración es independiente del timo y forman la primera línea de defensa linfoide del sistema inmunitario innato. Funcionalmente, se categorizan en:

  • Células NK (Natural Killer): Especializadas en la lisis directa de células tumorales y células infectadas por virus. Su activación está regulada por un delicado equilibrio entre receptores activadores y receptores inhibidores (KIR), los cuales reconocen la expresión de moléculas MHC-I en las células diana. La ausencia o disminución del MHC-I (estrategia común de evasión viral y tumoral) desencadena la desgranulación citotóxica.

  • Células mediadoras de ADCC (Citotoxicidad Celular Dependiente de Anticuerpos): Históricamente denominadas «células K», corresponden a células NK que utilizan su receptor CD16 para unirse a la porción Fc de anticuerpos IgG que previamente han opsonizado a una célula diana, induciendo su lisis dirigida.

  • Células LAK (Lymphokine-Activated Killer): Subpoblación hiperactivada generada in vitro o in vivo tras la exposición prolongada de células NK a altas concentraciones de interleucina 2, dotadas de una capacidad oncolítica amplificada.

Además de su función citotóxica, estas células son potentes productoras de interferón gamma y factor de necrosis tumoral, regulando la hematopoyesis y polarizando la respuesta adaptativa hacia un perfil Th1.

Cascada de Activación y Diferenciación Linfocitaria

La transición de un linfocito virgen en reposo a una célula efectora o de memoria es un proceso biológico altamente regulado que ocurre en los microambientes especializados de los órganos linfoides secundarios.

Cascada de Activación Linfocitaria

  • Fase de Reconocimiento Antigénico -> Interacción específica del TCR o BcR con su antígeno afín, estabilizada por moléculas de adhesión celular.

  • Fase de Coestimulación -> Integración de señales secundarias obligatorias (ejemplo, unión de CD28 en el linfocito T con CD80/CD86 en la célula presentadora). La ausencia de esta señal induce anergia clonal o apoptosis.

  • Fase de Transducción de Señales -> Fosforilación de motivos ITAM en los complejos CD3 o Ig-alfa/Ig-beta por quinasas de la familia Src, desencadenando cascadas intracelulares de calcio y activación de factores de transcripción (NFAT, NF-kappaB, AP-1).

  • Fase de Expansión Clonal -> Inducción de la expresión del receptor de alta afinidad para interleucina 2 (CD25) y secreción autocrina de interleucina 2, lo que impulsa la entrada en el ciclo celular y la mitosis explosiva del clon específico.

  • Fase de Diferenciación Efectora -> Transformación morfológica en linfoblastos (células grandes, basófilas, con nucléolos prominentes) y especialización funcional terminal (células plasmáticas, linfocitos T citotóxicos) o transición hacia el compartimento de memoria (adquisición del marcador CD45RO).

En el ámbito experimental y diagnóstico, la activación linfocitaria puede inducirse de forma policlonal (independiente de antígeno) mediante el uso de lectinas mitógenas derivadas de plantas o bacterias. La fitohemaglutinina (PHA) y la concanavalina A (Con A) son mitógenos selectivos para linfocitos T. El mitógeno de Phytolacca americana (Pokeweed mitogen, PWM) estimula tanto a linfocitos T como B, mientras que el lipopolisacárido (LPS) bacteriano es un potente mitógeno exclusivo para linfocitos B murinos. Asimismo, los anticuerpos monoclonales dirigidos contra el complejo CD3 o el TCR actúan como potentes agonistas mitogénicos in vitro.

Durante este proceso, la membrana linfocitaria sufre una profunda remodelación fenotípica. Los linfocitos T activados expresan de novo CD25, CD71 (receptor de transferrina, necesario para el alto metabolismo del hierro durante la división) y, de forma tardía, moléculas MHC-II. Los linfocitos B activados incrementan la expresión de MHC-II, adquieren receptores para factores de crecimiento (interleucinas 4, 5 y 6) y expresan CD23 (receptor de baja afinidad para IgE).

Sistema Fagocítico Mononuclear (SFM)

El Sistema Fagocítico Mononuclear, que reemplaza conceptualmente al antiguo término «Sistema Reticuloendotelial», está constituido por los monocitos circulantes y su progenie tisular, los macrófagos.

Dinámica de Monocitos y Macrófagos Residentes

Los promonocitos medulares se diferencian en monocitos, células mononucleares grandes con núcleo arriñonado o en herradura, citoplasma abundante y gránulos azurófilos ricos en peroxidasa e hidrolasas ácidas. Los monocitos abandonan la médula ósea sin formar un reservorio de almacenamiento y circulan en la sangre periférica con una vida media de setenta y dos horas. Posteriormente, extravasan hacia los tejidos periféricos donde, bajo la influencia de factores microambientales, se diferencian terminalmente en macrófagos.

Los macrófagos tisulares son células de vida media prolongada (meses o años) que se adaptan fenotípicamente a su nicho anatómico, recibiendo denominaciones específicas:

  • Células de Kupffer en los sinusoides hepáticos.

  • Células mesangiales en los glomérulos renales.

  • Macrófagos alveolares en el parénquima pulmonar.

  • Células de la microglía en el sistema nervioso central.

  • Osteoclastos en el tejido óseo.

  • Histiocitos en el tejido conjuntivo.

Ruta de Fagocitosis y Destrucción Intracelular

Los macrófagos ejercen un papel dual como fagocitos profesionales en la inmunidad innata y como células presentadoras en la inmunidad adaptativa.

Cascada de Fagocitosis y Procesamiento Antigénico

  • Fase de Quimiotaxis y Adherencia -> Migración dirigida hacia el gradiente de quimiocinas y reconocimiento del patógeno mediante receptores de reconocimiento de patrones (ejemplo, CD14 para el complejo LPS-LBP) o receptores de opsoninas (CD64 para IgG, CD35 para C3b del complemento). La opsonización incrementa la eficiencia fagocítica en varios órdenes de magnitud.

  • Fase de Ingestión -> Reorganización del citoesqueleto de actina para emitir pseudópodos que envuelven la partícula extraña.

  • Fase de Formación del Fagosoma -> Fusión de las membranas de los pseudópodos, internalizando el patógeno en una vesícula endocítica.

  • Fase de Fusión Fagolisosómica -> Maduración del fagosoma y su fusión con lisosomas primarios para constituir el fagolisosoma, un compartimento altamente ácido.

  • Fase de Destrucción Microbicida -> Activación de mecanismos dependientes de oxígeno (estallido respiratorio que genera anión superóxido, peróxido de hidrógeno y radicales hidroxilo; y generación de óxido nítrico) y mecanismos independientes de oxígeno (defensinas, lisozima, lactoferrina y catepsina G).

  • Fase de Presentación Antigénica -> Los péptidos inmunogénicos resultantes de la degradación proteolítica se asocian a moléculas del MHC-II en el compartimento endosomal tardío y son transportados a la membrana plasmática para su reconocimiento por los linfocitos T CD4+.

Además de su función fagocítica, los macrófagos activados son auténticas fábricas secretoras, liberando citocinas proinflamatorias (interleucina 1, factor de necrosis tumoral alfa, interleucina 6, interleucina 12), metabolitos del ácido araquidónico (prostaglandinas y leucotrienos), enzimas hidrolíticas y componentes de la cascada del complemento.

Células Dendríticas: Centinelas y Presentadoras Profesionales

Las células dendríticas (DC) constituyen una población leucocitaria heterogénea, morfológicamente caracterizada por largas proyecciones citoplasmáticas (dendritas). Son las Células Presentadoras de Antígeno más potentes del sistema inmunitario, siendo las únicas capaces de activar linfocitos T vírgenes y desencadenar respuestas inmunitarias primarias.

Subtipos y Localización Tisular

La clasificación de las células dendríticas se basa en su estadio de maduración y su nicho anatómico:

  • Células de Langerhans: Residen en la epidermis y epitelios mucosos. Son células dendríticas inmaduras, altamente eficientes en la captura de antígenos mediante macropinocitosis y endocitosis mediada por receptores. Ultraestructuralmente, se caracterizan por la presencia de gránulos de Birbeck. Expresan niveles bajos de MHC-II y moléculas coestimuladoras.

  • Células Veladas: Representan el estadio de tránsito. Se localizan en los vasos linfáticos aferentes, transportando los antígenos capturados desde los tejidos periféricos hacia los ganglios linfáticos. Pierden su capacidad adherente y fagocítica durante este viaje.

  • Células Dendríticas Interdigitantes: Es la forma madura y terminalmente diferenciada. Se asientan en la paracorteza (zona T) de los ganglios linfáticos y en la médula tímica. Expresan niveles masivos de MHC-II, moléculas coestimuladoras (CD80, CD86) y el marcador de maduración CD83. Su función exclusiva es la presentación antigénica a los linfocitos T.

  • Células Dendríticas Foliculares (FDC): A diferencia de las anteriores, no derivan de precursores hematopoyéticos, sino de estirpes mesenquimales. Se localizan en los folículos primarios y centros germinales (zonas B) de los ganglios linfáticos. Carecen de MHC-II, pero expresan altos niveles de receptores para el complemento (CR1, CR2) y receptores Fc. Su función es retener inmunocomplejos intactos en su superficie durante meses o años para la selección de linfocitos B de alta afinidad.

Ruta de Maduración y Migración de Células Dendríticas

Cascada de Maduración Dendrítica

  • Fase de Captura Periférica -> Las células dendríticas inmaduras tisulares internalizan antígenos exógenos de forma continua.

  • Fase de Activación por Señales de Peligro -> El reconocimiento de Patrones Moleculares Asociados a Patógenos (PAMPs) mediante receptores Toll-like (TLR) o la exposición a citocinas proinflamatorias induce un cambio transcripcional drástico.

  • Fase de Migración Linfática -> Desensamblaje de las uniones intercelulares tisulares y migración quimiotáctica a través de la linfa aferente (células veladas).

  • Fase de Procesamiento y Expresión -> Cese de la actividad fagocítica, procesamiento proteolítico del antígeno y translocación masiva de complejos péptido-MHC-II a la membrana plasmática.

  • Fase de Interacción Sináptica -> Asentamiento en las áreas T ganglionares y formación de la sinapsis inmunitaria con linfocitos T específicos, proporcionando las señales de reconocimiento, coestimulación y polarización (citocinas).

Linajes Ontogénicos y Polarización de la Respuesta

Clásicamente, las células dendríticas hematopoyéticas se dividen en dos linajes principales que influyen en la polarización de la respuesta adaptativa:

  • Células Dendríticas Mieloides (cDC): Expresan marcadores mieloides (CD11c+, CD13+, CD33+) y dependen del factor estimulador de colonias granulocito-macrófago (GM-CSF) para su supervivencia. Tras su activación por estímulos como el LPS bacteriano, secretan grandes cantidades de interleucina 12, polarizando a los linfocitos T hacia un perfil efector Th1 (productor de interferón gamma).

  • Células Dendríticas Plasmocitoides (pDC o Linfoides): Son CD11c- y expresan el receptor de la cadena alfa de la interleucina 3 (CD123). Dependen de la interleucina 3 para su supervivencia. Son las principales productoras de interferón de tipo I (interferón alfa) en respuesta a infecciones virales. Dependiendo del microambiente, pueden inducir respuestas Th2 o generar linfocitos T reguladores mediante la secreción de interleucina 10, promoviendo la tolerancia inmunológica.

En el ámbito de la investigación y la inmunoterapia celular, es posible generar células dendríticas in vitro a partir de precursores CD34+ de médula ósea o sangre de cordón umbilical, o a partir de monocitos CD14+ de sangre periférica, cultivándolos en presencia de GM-CSF e interleucina 4. La maduración final se induce añadiendo ligandos de TLR (como CpG o LPS), complejos inmunes o citocinas proinflamatorias (interleucina 1, factor de necrosis tumoral alfa).

Granulocitos Polimorfonucleares y Mastocitos

Los granulocitos representan entre el sesenta y el setenta por ciento de los leucocitos circulantes. Se producen masivamente en la médula ósea (ochenta millones por minuto), donde permanecen almacenados constituyendo un pool de reserva de liberación rápida. Su vida media en circulación es extremadamente corta (seis a diez horas), tras lo cual extravasan hacia los tejidos donde sobreviven de tres a cinco días.

Neutrófilos

Son los fagocitos más abundantes y los primeros en llegar al foco inflamatorio agudo, atraídos por potentes quimioatrayentes como el factor C5a del complemento, leucotrieno B4, interleucina 8 y péptidos formilados bacterianos. Su núcleo es multilobulado y su citoplasma alberga un arsenal enzimático distribuido en tres tipos de gránulos:

  • Gránulos Primarios (Azurófilos): Contienen mieloperoxidasa (esencial para la generación de ácido hipocloroso), lisozima, elastasa, catepsina G, hidrolasas ácidas y proteínas catiónicas (defensinas).

  • Gránulos Secundarios (Específicos): Almacenan lactoferrina (secuestradora de hierro), lisozima, colagenasa y fosfolipasa A2.

  • Gránulos Terciarios: Ricos en gelatinasa y catepsinas, facilitan la migración a través de la matriz extracelular.

Eosinófilos

Representan una fracción minoritaria en individuos sanos, pero experimentan una expansión masiva (eosinofilia) en respuesta a infecciones parasitarias (helmintos) y trastornos atópicos (asma, rinitis alérgica). Su núcleo es característicamente bilobulado.

La ontogenia y maduración del eosinófilo está estrictamente regulada por linfocitos T CD4+ de perfil Th2, siendo la interleucina 5 el factor de crecimiento y supervivencia esencial. Sus gránulos específicos se tiñen intensamente con colorantes ácidos (eosina) y contienen un núcleo cristaloide rodeado de una matriz. El arsenal bioquímico del eosinófilo incluye:

  • Proteínas catiónicas tóxicas: Proteína Básica Mayor (MBP), Proteína Catiónica del Eosinófilo (ECP), Neurotoxina Derivada del Eosinófilo (EDN o Proteína X) y Peroxidasa del Eosinófilo (EPO). Estas proteínas son letales para las larvas de helmintos tras su liberación por exocitosis dirigida.

  • Enzimas reguladoras: Histaminasa y arilsulfatasa, encargadas de degradar la histamina y los leucotrienos, respectivamente, ejerciendo un papel modulador para amortiguar la respuesta inflamatoria alérgica.

  • Mediadores lipídicos: Síntesis de novo de prostaglandinas y leucotrienos.

Basófilos y Mastocitos

Ambos tipos celulares comparten la expresión constitutiva del receptor de alta afinidad para el fragmento Fc de la IgE (FcepsilonRI) y son los efectores primarios de las reacciones de hipersensibilidad de tipo I (anafilaxia).

  • Basófilos: Constituyen menos del medio por ciento de los leucocitos circulantes. Maduran completamente en la médula ósea y circulan en la sangre, migrando a los tejidos únicamente bajo estímulos inflamatorios específicos. Presentan un núcleo polilobulado y grandes gránulos basófilos que oscurecen el citoplasma.

  • Mastocitos (Células Cebadas): Derivan de precursores hematopoyéticos distintos a los basófilos. Abandonan la médula ósea de forma inmadura y completan su diferenciación en los tejidos periféricos, especialmente en las interfaces con el medio externo (piel, mucosas). Son células mononucleares con abundantes proyecciones de membrana. Se subdividen en mastocitos asociados a mucosas (MMC, dependientes de linfocitos T) y mastocitos del tejido conjuntivo (CTMC).

La activación de estas células ocurre cuando un alérgeno multivalente produce el entrecruzamiento de al menos dos moléculas de IgE unidas a sus receptores FcepsilonRI. Esto desencadena la desgranulación explosiva de mediadores preformados (histamina, heparina, factor quimiotáctico de eosinófilos ECF-A) y la síntesis de novo de mediadores lipídicos derivados del ácido araquidónico (prostaglandinas y la Sustancia de Reacción Lenta de la Anafilaxia SRS-A, compuesta por los leucotrienos C4, D4 y E4).

Plaquetas en la Inmunidad Innata

Más allá de su papel canónico en la hemostasia primaria, las plaquetas son elementos celulares activos en la respuesta inmunitaria innata y la inflamación. Derivadas de la fragmentación citoplasmática de los megacariocitos medulares, las plaquetas almacenan en sus gránulos alfa y densos una plétora de mediadores vasoactivos, quimiocinas y factores de crecimiento.

Expresan en su superficie moléculas del MHC-I, receptores para el fragmento Fc de la IgG de afinidad intermedia (CD32) y receptores de baja afinidad para IgE. Ante una lesión endotelial o la presencia de inmunocomplejos, las plaquetas se adhieren, se agregan y sufren desgranulación. Los mediadores liberados incrementan la permeabilidad vascular, reclutan leucocitos polimorfonucleares al sitio de la lesión y participan en la activación de la cascada del complemento, estableciendo un puente crítico entre la coagulación y la inflamación defensiva.

Tabla Comparativa Técnica: Fenotipos y Funciones Celulares

Tipo Celular Linaje Ontogénico Marcadores Fenotípicos Clave Localización Principal Función Inmunológica Primaria
Linfocito T CD4+ (LTh) Linfoide CD3+, CD4+, TCR alfa/beta Ganglios, sangre, linfa Cooperación celular, secreción de citocinas, polarización de la respuesta (Th1, Th2, Th17).
Linfocito T CD8+ (LTc) Linfoide CD3+, CD8+, TCR alfa/beta Ganglios, sangre, tejidos Citotoxicidad directa mediada por perforinas/granzimas y FasL contra células infectadas o tumorales.
Linfocito B Linfoide CD19+, CD20+, CD21+, BcR (Ig), MHC-II Folículos linfoides, bazo, médula Reconocimiento antigénico, presentación a linfocitos T, diferenciación a células plasmáticas.
Célula Plasmática Linfoide (Terminal) CD38+, CD138+, Ig intracelular Médula ósea, cordones medulares Síntesis y secreción masiva de inmunoglobulinas específicas (anticuerpos).
Célula NK Linfoide (Innato) CD16+, CD56+, CD3- Sangre, bazo, tejidos Lisis de células tumorales y virales (ausencia de MHC-I), citotoxicidad dependiente de anticuerpos (ADCC).
Macrófago Mieloide CD14+, CD64+, CD35+, MHC-II Tejidos periféricos (Kupffer, microglía) Fagocitosis profesional, destrucción microbicida, presentación antigénica, secreción de citocinas proinflamatorias.
Célula Dendrítica Interdigitante Mieloide / Linfoide CD11c+, CD83+, MHC-II (alto) Paracorteza de ganglios linfáticos Captura, procesamiento y presentación profesional de antígenos a linfocitos T vírgenes.
Neutrófilo Mieloide CD16+, CD11b/CD18 (MAC-1) Sangre, focos inflamatorios agudos Fagocitosis rápida, estallido respiratorio, liberación de enzimas líticas (primera línea de defensa).
Eosinófilo Mieloide Receptor de IL-5, Fc-gamma R Sangre, mucosas (respiratoria, digestiva) Defensa contra helmintos mediante exocitosis de proteínas catiónicas (MBP, ECP), modulación alérgica.
Mastocito Mieloide FcepsilonRI (alta afinidad para IgE) Tejido conjuntivo, submucosas Desgranulación de histamina y mediadores lipídicos en reacciones de hipersensibilidad tipo I.

Consultas Frecuentes sobre Biología Celular Inmunitaria (FAQ)

Diferencia fundamental entre linfocitos T vírgenes y linfocitos T de memoria

Los linfocitos T vírgenes (naive) no han tenido contacto previo con su antígeno específico, expresan la isoforma de alto peso molecular CD45RA y requieren señales coestimuladoras intensas para su activación. Por el contrario, los linfocitos T de memoria han sobrevivido a una expansión clonal previa, expresan la isoforma CD45RO, poseen una vida media mucho más prolongada y responden de forma inmediata y robusta ante reexposiciones antigénicas con menores requerimientos de coestimulación.

Mecanismo de citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos en células NK

La citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC) es un mecanismo puente entre la inmunidad humoral y la innata. Las células NK utilizan su receptor de superficie CD16 (Fc-gamma RIII) para reconocer y unirse a la porción Fc de los anticuerpos de clase IgG que previamente han recubierto (opsonizado) los antígenos de superficie de una célula diana infectada o tumoral. Esta unión entrecruza los receptores CD16, desencadenando la desgranulación de perforinas y granzimas que inducen la apoptosis de la célula diana.

Papel de la interleucina 5 en la biología de los eosinófilos

La interleucina 5, secretada principalmente por los linfocitos T cooperadores de perfil Th2, es la citocina maestra en la ontogenia y dinámica de los eosinófilos. Actúa a nivel de la médula ósea estimulando la proliferación y diferenciación terminal de los precursores eosinofílicos, promueve su liberación al torrente sanguíneo, prolonga drásticamente su supervivencia en los tejidos periféricos inhibiendo su apoptosis y potencia sus funciones efectoras de desgranulación frente a parásitos helmintos.

Distinción ontogénica entre células dendríticas interdigitantes y foliculares

Las células dendríticas interdigitantes derivan de precursores hematopoyéticos de la médula ósea, se localizan en las zonas T de los órganos linfoides, expresan altos niveles de MHC-II y su función es procesar y presentar péptidos a los linfocitos T. En marcado contraste, las células dendríticas foliculares tienen un origen embrionario mesenquimal (no hematopoyético), residen en los folículos B, carecen de moléculas MHC-II y su función es retener antígenos intactos en forma de inmunocomplejos a través de receptores de complemento y Fc para facilitar la maduración de la afinidad de los linfocitos B.

Función de los gránulos primarios y secundarios en los neutrófilos polimorfonucleares

Los gránulos primarios o azurófilos representan los lisosomas verdaderos del neutrófilo y contienen enzimas altamente destructivas como la mieloperoxidasa, elastasa y defensinas, destinadas a la digestión intracelular del patógeno dentro del fagolisosoma. Los gránulos secundarios o específicos contienen lactoferrina, lisozima y colagenasa; su contenido se fusiona con el fagosoma pero también se libera frecuentemente al espacio extracelular mediante exocitosis para degradar la matriz extracelular, facilitando la quimiotaxis y ejerciendo un efecto antimicrobiano en el microambiente tisular.

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