Riesgo de infección en el laboratorio

Aunque la producción de aerosoles es el principal mecanismo de producción de estás infecciones hay una series de riesgos, en especial aquellos que se derivan de secundariamente del deposito de aerosoles y aparatos a partir de los que se transmiten los microorganismos a piel y ojos.

Los aerosoles se crean de dos formas: atomización de suspensiones líquidas, o rotura en fragmentos pequeños de sustancias sólidas. Podemos distinguir dos tipos de aerosoles:

– Uno se caracteriza por ser de partículas mayores de 5 m, que caen rápidamente contaminando las superficies del laboratorio y la piel del personal y su vía de entrada será la ingestión.

– El otro tipo está formado por partículas menores de 5 m; estas se deshidratan casi instantáneamente quedando como núcleos goticulares que se mantendrán en suspensión indefinidamente y se moverán con las corrientes de aire (son ,los más peligrosos). Estas partículas pueden contener uno o vario microorganismos, que pueden alcanzar directamente el pulmón y causar la infección.

Contaminación de superficies (partículas < 5 m) Contaminación aérea (núcleos < 5 m)
Apertura de tubos y recipientes Vertido cuidadoso de cultivos
Pipeteo Pipetas automáticas
Agitación de tubos Mezclas de cultivos con pipetas
Apertura de cultivos liofilizados Inoculación de embriones
Centrifugación Trituradores de alta velocidad
Cultivos con agitación
Pipeteo

1. ASA DE PLATINO.

El principal riesgo se produce en el momento de su flameo en el mechero. Una menor proyección se produce colocando el asa en el centro de la base de la llama, donde la temperatura es inferior a ala parte periférica y, de producirse proyección de partículas, estás se incineran al atravesar la llama; en un segundo tiempo se retira lentamente el asa hacia el exterior donde se pondrá incandescente. Se evita totalmente este riesgo utilizando mecheros eléctricos o Bunsen tipo Kampff en que la llama se encuentra dentro de un tubo de Pyrex. Otra posibilidad es la esterilización del asa en agua hirviendo o la utilización de asas desechables de plásticos o palillos de madera estériles.

La utilización de asas recién flameadas en medios sólidos o líquidos también produce aerosoles, igual que realizar siembras sobre agar muy deshidratado o con superficie rugosa, lo que se reduce si se siembra con asa de Drigalski.

Las asas no deben tener una longitud superior a 5 cm, ya que si son largas vibran demasiado. La parte circular debe estar totalmente cerrada, mejor soldada y un diámetro no superior a 3 mm. Las asas de nicrom son mas seguras que las de platino, ya que producen menos aerosoles, pero sin embargo vibran más.

La realización de extensiones sobre portaobjetos para tinciones o emulsiones comporta un riesgo casi inevitable de proyección de gotas; está es menor si se realizan movimientos giratorios suaves y al retirar el asa se coloca verticalmente a la superficie del portaobjetos. El riesgo disminuye al llevar a acabo esta operación en cabina de seguridad. Si se va a realizar una tinción, se puede realizar la emulsión en cloruro de mercurio en lugar de suero salino, ya que así se mueren rápidamente las bacterias.

La prueba de la catalasa realizada en porta es una maniobra extremadamente peligrosa. Las reacciones positivas producen grandes aerosoles; estos se evitan haciendo la prueba en tubo o recipiente cerrado.

2. PIPETAS.

La utilización de pipetas constituye uno de los más serios riesgos de laboratorio derivado del concepto erróneo que existe acerca de la finalidad del tapón de algodón situado en el extremo superior, que se coloca para evitar que el polvo penetre y contamine el interior, mientras que la mayoría de las personas creen que sirven para evitar contaminarse al aspirar. Este algodón es un filtro poco efectivo y puede ser atravesado por bacterias que se encuentran en medios líquidos. Además, al humidificarse, impide el flujo de aire y al aspirar se proyecta hacia la boca.

En la aspiración se producen burbujas que se transforma en aerosoles que inhala la persona que la realiza. La aspiración con pipetas directamente con la boca debe estar totalmente prohibida en laboratorio. Se debe pipetear con peras, propipetas, o múltiples dispositivos mecánicos y eléctricos que permiten pipetear con precisión y seguridad.

Los aerosoles externos se pueden producir de dos formas, por descarga rápida del líquido al salir de la pipeta o al tocar el líquido de la superficie sólida o líquida sobre la que se vierte. La proyección forzada del líquido o las diluciones seriadas aumentan el riesgo. El peligro de las gotas proyectadas se reduce en un 90% si éstas caen sobre paños o papeles de filtro colocados sobre la superficie.

3. JERINGAS.

Las jeringas pueden ser peligrosas cuando se emplean para inocular a animales, extracción de sangre o sobre todo en lugar de pipetas para dispensar suspensiones bacterianas.

La aspiración tiene poco riesgo, ya que sólo al vibrar la aguja pueden producirse aerosoles. La expulsión de burbujas de aire produce aerosoles, máxime si se hace con la aguja hacia arriba. Los aerosoles producidos al extraer muestras de frascos con tapón de goma se pueden reducir en un 90% si se pincha a través de una compresa o gasa impregnada en antiséptico.

Las heridas producidas por agujas es uno de los accidentes de laboratorio más comunes y una de las principales fuentes de infección. Después de desecharse, las agujas siguen siendo peligrosas; deben depositarse en recipientes adecuados o someterse a autoclave antes de ser manipuladas.

4. CULTIVOS SÓLIDOS.

La placa de Petri representar un riesgo de contaminación después de su incubación y los matraces y tubos tienen un riesgo menor, ya que los aerosoles se producen en un espacio mas cerrado. El agua de condensación que contienen, se contaminan rápidamente con la manipulación. El agua suele situarse en la superficie de unión con la tapa de la placa, lo que provoca una dispersión de gotas en el momento de la apertura. El riesgo disminuye colocando un circulo de papel de filtro en la tapa durante la incubación.

La apertura de la placa aun estando secas puede ser peligrosa en el caso de hongos.

La rotura de las placas y tubos por caída al suelo puede constituir un serio riesgo de contaminación que puede estar favorecida por las heridas producidas al recoger los fragmentos. No debemos olvidar que en estos casos se producen aerosoles y proyección de cultivo que contamina también los vestidos y calzado del personal.

Los cultivos dejados durante largo tiempo sobre la mesa del laboratorio pueden ser invadidos por insectos y artrópodos, que más tarde van a transportar al microorganismo a otras zonas.

5. BAÑOS Y AGITADORES.

Un mecanismo frecuente de infecciones y errores diagnósticos debidos a contaminaciones cruzadas son los baños de incubación. La mejor manera de prevenir estas contaminaciones es la sustitución de los baños por bloques con calefacción seca (temp-block).

Los agitadores tanto secos, con incubación, como los húmedos, baños de agitación, son mecanismos que producen aerosoles y proyección de gotículas.

6. CENTRÍFUGAS.

Tienen dos tipos de riesgos: fallo mecánico o producción de aerosol. Estos fallos pueden producir rotura de tubos, tapones, sistemas de suspensión de los tubos o los rotores. Los aerosoles se producen en la centrífuga cuando los tubos están demasiado llenos y los bordes y el exterior del tubo están contaminados, no están bien cerrados o no tienen tapón y sobre todo si éste se rompe. El ángulo de centrifugación determina la producción de aerosoles; se producen sobre todo en rotores de ángulo fijo, semiinclinados, ya que, al no cambiar su ángulo respecto al eje, si en tubo está demasiado lleno, se produce un derrame del líquido.

Los rotores basculantes tienen fallos mecánicos como la rotura de los anillos de suspensión y fallos en el mecanismo de balanceo. El aerosol se puede disminuir con el uso de tubos con tapón de rosca y rotores con tapa.

La seguridad en el manejo implica en primer lugar su utilización correcta: equilibrado, aceleración y frenado adecuados, etc.

7. TAPONES Y SISTEMAS DE CIERRE.

La apertura tubos o matraces de cultivos líquidos, cualquiera que sea su sistema de cierre (tapón de algodón, goma o rosca), puede producir aerosoles. Este riesgo aumenta considerablemente cuando ha agitado el cultivo o, aún sin abrirlo, durante la agitación. Otro riesgo esta representado por el tapón que suele estar mojado con el cultivo, y aún seco: los microorganismos suelen vivir en él dando lugar a un aerosol en el momento de la apertura, igualmente las manos pueden contaminarse directamente al retirarlo.

La apertura de recipientes cuyo contenido está seco tiene la posibilidad de producir aerosoles, sobre todo si contienen esporas. Si el interior del envase tiene presión negativa, como en los cultivos liofilizados, la entrada brusca de aire provoca turbulencias y salida de partículas con el aire al exterior.

La apertura de ampollas es una maniobra extremadamente peligrosa, ya que se producen aerosoles en el momento de la apertura y existe la posibilidad de producir heridas e incluso el aplastamiento de la ampolla. Para evitar estos riesgos es recomendable envolver la ampolla en tejido absorbente, hacer una estría con raya vidrio o una lima y sobre ésta colocar un vidrio o terminal de pipeta de Pasteur al rojo; se produce entonces una grieta que permite la entrada del aire, y después de algunos segundos y una vez envuelta se abre la ampolla. Se sumerge en desinfectante la parte superior de la ampolla y el tejido que la rodea y se extrae el contenido con pipeta de Pasteur o jeringa. Si el contenido no es líquido, se añade 0.5 ml de medio de cultivo y se mezclan lentamente evitando formar burbujas.

Otra fuente de infección son los paquetes mal embalados o que no están debidamente señalizados.

8. INFECCIONES ADQUIRIDAS DE ANIMALES DE EXPERIMENTACIÓN.

Las infecciones adquiridas más frecuentes son la brucelosis y leptospirosis. Se recomienda anestesiar o administrar un tranquilizante al animal cuando se maneja para minimizar riesgos.

6. INFECCIONES MÁS FRECUENTES Y SU LETALIDAD.

6.1. BRUCELOSIS.

Es la infección bacteriana adquirida en el laboratorio con mayor frecuencia; su letalidad fue menor del 1%. El curso prolongado y la gravedad de la infección justifican las medidas de seguridad en el trabajo con estos microorganismos.

6.2. FIEBRE TIFOIDEA.

Es la segunda infección en frecuencia descrita y la que ha presentado la letalidad más alta, 7%. Estas infecciones se pueden considerar un buen índice de la falta de seguridad de las técnicas microbiológicas.

6.3. RICKETTSIAS. FIEBRE Q.

Con igual número de infecciones descritas que la fiebre tifoidea, la fiebre Q sólo ha causado un caso mortal. Las otras enfermedades producidas por rickettsias (fiebre exantemática, tifus exantemático) no han registrado tan gran número de accidente, pero la mayoría de los casos fueron mortales. Está proporción disminuyo con el uso de vacunas y antibióticos.

6.4. TUBERCULOSIS.

El número de casos descrito es pequeño porque la tuberculosis puede quedarse como infección latente y, si se presenta como enfermedad, lo hace unos meses después del contagio en el laboratorio. En múltiples estudios se ha demostrado que la incidencia de tuberculosis es mayor entre el personal de laboratorio que entre la población en general. La vía de adquisición de está infección sería la aérea. En el trabajo con micobacterias se aplica el nivel de seguridad biológica con cabinas tipo l y II, especialmente la IIB2.

6.5. HEPATITIS.

Es la más frecuente de las infecciones víricas adquiridas en el laboratorio. La baja cifra de declaraciones se explica por la frecuencia de casos subclínicos, que llegan a ser del 86%. Es más frecuente en otros laboratorios distintos al de microbiología ya que su frecuencia está en relación directa con el contacto con la sangre o sus derivados. Los cirujanos muestran una incidencia de Ac de hasta del 23%, mientras que en los microbiólogos es del 20% y el personal del departamento de bioquímica del 40%. La adquisición de la infección no requiere necesariamente el contacto con la sangre o sus derivados. Se ha demostrado que el 34% de las muestras obtenidas de las superficies de los muebles del laboratorio clínico contenían AgHBs, así como el 55 y 44% de las parte externa de los envases cerrados que contenían, respectivamente, muestras de sangre y sueros.

6.6. SIDA.

El VIH es uno de los patógenos menos transmisibles que conocemos.(0.5% del personal altamente expuesto) incluso cuando se producen pinchazos accidentales con jeringas contaminadas. Aunque el VIH se ha detectado en sangre, suero, semen, lagrimas, saliva, orina, secreciones vaginales y leche materna.

Se recomienda el uso rutinario de guantes y bata pero el de mascarilla y gafas. En caso de contacto con sangre se debe lavar rápidamente con agua y jabón. Para descontaminar el derrame accidental se recomienda un germicida activo como la lejía de cloro a concentraciones 1/10 a 1/100.

6.7. OTROS VIRUS.

Las bacterias han sido desplazadas por los virus como causa más frecuente. Se considera que se infecta anualmente el 5% del personal sanitario que trabaja en el laboratorio con virus.

Para peligros conocidos, se pueden tomar precauciones ya probadas como efectivas. este no es el caso de virus procedentes de anormales como los herpesvirus B o el virus Marburg. esto nos debe hacer considerar potencialmente peligrosos los cultivos celulares primarios y el manejo de animales, aunque no es ten aún inoculados.

Respecto a los virus tumorales, se deben tomar las máximas precauciones para alguno de ellos.

El Arenovirus y otros virus aún no clasificados representan el máximo riesgo de infección para el personal sanitario que atiende a los pacientes infectados o maneja sus muestras. Son los que generan las fiebres de Lassa, Marburg, Ebola y las hemorrágicas de Congo-Crimea.

Kuru y Creutzfeldt-Jakob son enfermedades degenerativas del SNC producidas por priones que se consideran dentro de la clase 3 y que resisten la mayoría de los métodos de esterilización y desinfección. Si se toman las precauciones habituales de la hepatitis B el riesgo de adquisición es mínimo al manipular el material infeccioso en cabinas de clase II.

La esterilización del material contaminado se consigue únicamente el autoclave a elevada temperatura, 132 ºC, durante una hora. Para descontaminar las superficies sólo se recomienda la utilización de hidróxido sódico 1N o el hipoclorito sódica 5,25% (lejía doméstica pura). Ambos se deben dejar actuar durante una hora la menos. Se han demostrado ineficaces el óxido de etileno, radiaciones UV y la mayoría de los desinfectantes.

6.7. MICOSIS.

Las dermatomicosis constituyen las infecciones por hongos más frecuentes, su origen son los animales de laboratorio inoculados y, dada su escasa importancia clínica, no se describen en la literatura. La infección más frecuente ha sido la coccidiodomicosis debido a la facilidad de inhalar sus esporas, seguida de la histoplasmosis.

6.8. PARÁSITOS.

Es el grupo que ha registrado menor número de infecciones. Sólo se han producido 2 casos mortales por L. donovani y T.gondii.

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