Virus de la hepatitis B (VHB)

Última actualización: 12/09/2026 por EMEI

El virus de la hepatitis B (VHB) representa uno de los patógenos humanos de mayor impacto epidemiológico global, siendo el agente etiológico principal de la hepatopatía crónica, la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular (CHC). Perteneciente a la familia Hepadnaviridae, género Orthohepadnavirus, el VHB es un virus hepatotropo no citopático cuyo daño tisular deriva fundamentalmente de la interacción entre la replicación viral y la respuesta inmunitaria del hospedador. A pesar de la disponibilidad de una vacuna profiláctica altamente eficaz, la persistencia del genoma viral en forma de minicromosoma episomal en los hepatocitos infectados perpetúa la cronicidad en millones de individuos, constituyendo un desafío mayúsculo para la biomedicina contemporánea y la salud pública internacional.

Estructura Viral y Organización Genómica

El VHB presenta una arquitectura estructural compleja. El virión maduro e infeccioso, clásicamente denominado partícula de Dane, posee un diámetro de 42 nanómetros y está constituido por una envoltura lipídica de origen celular que integra las proteínas de superficie virales, la cual rodea una nucleocápside icosaédrica. Adicionalmente, las células infectadas secretan un exceso masivo de partículas subvirales no infecciosas en forma de esferas y filamentos de 22 nanómetros, compuestas exclusivamente por antígeno de superficie y lípidos, cuya función principal es actuar como señuelos inmunológicos para neutralizar los anticuerpos del hospedador.

El genoma del VHB es excepcionalmente compacto y circular, constituido por ácido desoxirribonucleico (ADN) parcialmente bicatenario (ADN relajado circular o rcDNA) de aproximadamente 3.2 kilobases. La cadena negativa es de longitud completa y se encuentra unida covalentemente a la polimerasa viral, mientras que la cadena positiva es de longitud variable. Este genoma se organiza en cuatro marcos de lectura abiertos (ORF) superpuestos, optimizando la capacidad codificante:

  • ORF S: Codifica las tres proteínas de la envoltura viral o antígeno de superficie del VHB (HBsAg): la proteína grande (L), la mediana (M) y la pequeña (S), generadas a partir de diferentes codones de inicio.

  • ORF C: Codifica la proteína de la nucleocápside o antígeno del core (HBcAg). Mediante un codón de inicio alternativo aguas arriba (región pre-core), se sintetiza una proteína precursora que, tras ser procesada en el retículo endoplasmático y el aparato de Golgi, se secreta al suero como antígeno e del VHB (HBeAg), un marcador clásico de replicación activa y un potente inmunomodulador.

  • ORF P: Es el gen más extenso y codifica la polimerasa viral, una enzima multifuncional con actividad de transcriptasa inversa, ADN polimerasa dependiente de ADN, ribonucleasa H (RNasa H) y una proteína terminal esencial para el cebado de la replicación.

  • ORF X: Codifica la proteína HBx, un transactivador transcripcional pleiotrópico indispensable para la infección in vivo. HBx interactúa con proteínas celulares como DDB1 para inducir la degradación proteasómica del complejo restrictivo celular Smc5/6, permitiendo así la transcripción activa del genoma viral y contribuyendo a la oncogénesis hepática.

Ciclo de Replicación Viral

El VHB es un virus de ADN que, de manera análoga a los retrovirus, utiliza un intermediario de ácido ribonucleico (ARN) y la transcripción inversa para su replicación. El ciclo vital comprende etapas moleculares altamente reguladas:

  • Entrada celular: El virión se adhiere inicialmente a proteoglicanos de heparán sulfato en la membrana del hepatocito. Posteriormente, el dominio pre-S1 de la proteína L interactúa de forma específica con el polipéptido cotransportador de taurocolato de sodio (NTCP, codificado por el gen SLC10A1), mediando la endocitosis del complejo virus-receptor.

  • Formación del cccDNA: Tras la fusión de membranas, la nucleocápside se libera en el citoplasma y es transportada a través de la red de microtúbulos hacia el poro nuclear. En el nucleoplasma, el rcDNA se repara mediante enzimas de la maquinaria de reparación del ADN del hospedador, convirtiéndose en ADN circular cerrado covalentemente (cccDNA). Este cccDNA se asocia con histonas celulares formando un minicromosoma episomal altamente estable, responsable de la persistencia viral.

  • Transcripción y traducción: Utilizando el cccDNA como molde, la ARN polimerasa II celular sintetiza múltiples transcritos virales. El transcrito mayor, denominado ARN pregenómico (pgRNA) de 3.5 kilobases, sirve simultáneamente como ARN mensajero para la traducción de las proteínas del core y la polimerasa, y como molde para la replicación del genoma. Los transcritos subgenómicos dirigen la síntesis de las proteínas de superficie y la proteína HBx.

  • Encapsidación y retrotranscripción: En el citoplasma, el pgRNA y la polimerasa viral se coensamblan dentro de una nueva nucleocápside formada por dímeros de HBcAg. En el interior de esta cápside inmadura, la actividad de transcriptasa inversa de la polimerasa sintetiza la cadena negativa de ADN a partir del pgRNA, seguido de la degradación del molde de ARN por la actividad RNasa H y la síntesis parcial de la cadena positiva, generando un nuevo rcDNA.

  • Ensamblaje y liberación: Las nucleocápsides maduras que contienen rcDNA pueden seguir dos vías: reciclarse hacia el núcleo para mantener el reservorio de cccDNA, o interactuar con las proteínas de envoltura en el retículo endoplasmático y el aparato de Golgi para ensamblar viriones maduros, los cuales son secretados al espacio extracelular mediante cuerpos multivesiculares.

Inmunopatología y Mecanismos de Daño Hepático

El VHB carece de un efecto citopático directo significativo; la necrosis hepatocelular y la inflamación tisular son consecuencias directas de la respuesta inmunitaria del hospedador frente a los antígenos virales expresados en la superficie de los hepatocitos.

La respuesta inmunitaria innata inicial involucra la activación de células asesinas naturales (NK), células T asesinas naturales (NKT) y macrófagos residentes del hígado (células de Kupffer). Estas poblaciones celulares secretan citocinas proinflamatorias y antivirales, y facilitan la maduración de las células dendríticas, un paso crítico para el cebado de la inmunidad adaptativa.

El aclaramiento viral y el daño hepático agudo están mediados primordialmente por los linfocitos T CD8+ citotóxicos específicos del VHB. Estas células reconocen péptidos virales presentados en el contexto del complejo mayor de histocompatibilidad de clase I (CMH-I) en la membrana del hepatocito. La eliminación del virus ocurre mediante dos mecanismos sinérgicos:

  • Citotoxicidad directa: Inducción de apoptosis en los hepatocitos infectados a través de la exocitosis de granzimas y perforinas, y mediante la interacción de ligandos de muerte celular (vía Fas/FasL).

  • Control no citopático: Supresión de la replicación viral intracelular y degradación del cccDNA mediada por la secreción local de citocinas antivirales, fundamentalmente interferón gamma (IFN-gamma) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa), sin requerir la destrucción de la célula huésped.

En la infección crónica, la exposición persistente a altas cargas de antígenos virales (especialmente HBsAg y HBeAg) y el entorno tolerogénico hepático inducen un estado de agotamiento funcional (exhaustion) en los linfocitos T específicos del VHB. Este fenotipo se caracteriza por una proliferación defectuosa, menor producción de citocinas y la sobreexpresión sostenida de receptores inhibidores como la proteína de muerte celular programada 1 (PD-1), el antígeno asociado a linfocitos T citotóxicos 4 (CTLA-4), TIM-3 y LAG-3. La respuesta humoral, mediada por linfocitos B, produce anticuerpos neutralizantes (anti-HBs) que son cruciales para la prevención de la reinfección y el aclaramiento de las partículas circulantes, aunque resultan insuficientes una vez establecida la cronicidad.

Historia Natural y Fases Clínicas de la Infección Crónica

La evolución de la infección crónica por VHB es un proceso dinámico determinado por la interacción entre la replicación viral y la presión inmunológica. La Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL) ha redefinido la nomenclatura de las fases clínicas para reflejar con mayor precisión la patogenia, abandonando términos obsoletos como «tolerancia inmune» o «portador inactivo». Las fases actuales son:

  • Fase 1: Infección crónica HBeAg positiva. Caracterizada por la presencia de HBeAg, niveles extremadamente elevados de ADN del VHB, transaminasas (ALT) normales y ausencia o mínima inflamación/fibrosis hepática. Es típica de la infección adquirida perinatalmente y refleja una falta de respuesta inmunitaria citotóxica eficaz.

  • Fase 2: Hepatitis crónica HBeAg positiva. Se define por la presencia de HBeAg, niveles altos o fluctuantes de ADN del VHB, elevación de ALT y evidencia histológica de necroinflamación hepática moderada a grave. Representa el intento del sistema inmunitario por eliminar los hepatocitos infectados.

  • Fase 3: Infección crónica HBeAg negativa. Tras la seroconversión del HBeAg (aparición de anti-HBe), el paciente entra en una fase de control inmunológico. Se caracteriza por niveles indetectables o muy bajos de ADN del VHB (generalmente menores a 2000 UI/mL), ALT normal y mínima actividad necroinflamatoria. El pronóstico a largo plazo es favorable si se mantiene este estado.

  • Fase 4: Hepatitis crónica HBeAg negativa. Ocurre por la reactivación de cepas virales que albergan mutaciones en la región pre-core o en el promotor del core, las cuales impiden la síntesis de HBeAg pero mantienen la replicación viral. Se caracteriza por HBeAg negativo, anti-HBe positivo, niveles fluctuantes de ADN del VHB y ALT, y daño hepático progresivo que frecuentemente evoluciona a cirrosis.

  • Fase 5: Fase HBsAg negativa (Infección oculta por VHB). Definida por la pérdida del HBsAg en suero, con o sin la aparición de anticuerpos anti-HBs. Aunque el ADN del VHB sérico es indetectable, el cccDNA persiste en el tejido hepático. Existe riesgo de reactivación viral bajo condiciones de inmunosupresión profunda.

Diagnóstico Serológico y Molecular

El diagnóstico preciso de la infección por VHB requiere la interpretación conjunta de marcadores serológicos y virológicos:

  • Antígeno de superficie (HBsAg): Es el marcador fundamental de infección. Su persistencia por más de seis meses define la infección crónica.

  • Anticuerpo contra el antígeno de superficie (anti-HBs): Indica inmunidad frente al VHB, ya sea por resolución de una infección natural o por vacunación. Es un anticuerpo neutralizante y protector.

  • Antígeno del core (HBcAg): No es detectable en el suero libremente, ya que se encuentra ensamblado en la nucleocápside intracelular.

  • Anticuerpo contra el antígeno del core (anti-HBc): Indica exposición previa o actual al virus. La fracción IgM es el marcador de elección para el diagnóstico de infección aguda, mientras que la IgG persiste de por vida tras la exposición.

  • Antígeno e (HBeAg): Marcador de alta replicación viral y elevada infectividad.

  • Anticuerpo contra el antígeno e (anti-HBe): Su aparición (seroconversión) sugiere una disminución en la replicación viral y una transición hacia un mayor control inmunológico.

  • ADN del VHB (Carga viral): Cuantificado mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Es el parámetro virológico más directo para evaluar la magnitud de la replicación, determinar la indicación de tratamiento y monitorizar la eficacia terapéutica.

Epidemiología y Vías de Transmisión

El VHB es un patógeno de distribución mundial, estimándose que más de 290 millones de personas padecen infección crónica. La prevalencia varía drásticamente según la región geográfica, siendo endémica en el África subsahariana y el este de Asia. El virus se clasifica en al menos diez genotipos (A a J), los cuales presentan una distribución geográfica específica e influyen en la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento con interferón.

El VHB es altamente resistente a la desecación y a solventes orgánicos, manteniendo su infectividad en superficies ambientales durante periodos prolongados. Las principales vías de transmisión son:

  • Transmisión vertical (perinatal): De madre infectada al neonato durante el parto. Es la vía predominante en zonas de alta endemicidad y conlleva un riesgo superior al 90% de cronificación si no se instaura profilaxis inmediata.

  • Transmisión horizontal y sexual: Contacto con fluidos corporales infectados (semen, secreciones vaginales, saliva). Es la vía principal en países de baja endemicidad.

  • Transmisión parenteral: Exposición a sangre o hemoderivados contaminados, uso compartido de material de inyección en usuarios de drogas por vía parenteral, y procedimientos médicos o estéticos (tatuajes, perforaciones) sin esterilización adecuada.

Profilaxis y Tratamiento Antiviral

La prevención primaria se basa en la vacunación universal. La vacuna actual es recombinante, producida en levaduras (Saccharomyces cerevisiae) que expresan el HBsAg, y confiere inmunidad protectora (anti-HBs mayor o igual a 10 mUI/mL) en más del 95% de los individuos inmunocompetentes. En situaciones de exposición aguda o prevención de la transmisión vertical, se administra inmunoglobulina específica contra la hepatitis B (IGHB) de forma concomitante con la vacuna para proporcionar inmunidad pasiva inmediata.

El manejo terapéutico de la hepatitis B crónica debe ser supervisado por especialistas en hepatología o enfermedades infecciosas. El objetivo principal es prevenir la progresión a cirrosis, insuficiencia hepática y carcinoma hepatocelular mediante la supresión sostenida de la replicación viral. Actualmente, la erradicación completa del virus (cura esterilizante) no es posible debido a la persistencia del cccDNA. El objetivo clínico óptimo es la «cura funcional», definida como la pérdida sostenida del HBsAg con o sin seroconversión a anti-HBs.

El arsenal terapéutico de primera línea incluye:

  • Análogos de nucleós(t)idos (ANs): Son inhibidores competitivos de la transcriptasa inversa viral. Se caracterizan por una potente actividad antiviral, administración oral diaria y excelente perfil de seguridad. Los fármacos de elección por su alta barrera genética a la resistencia son el Entecavir (ETV), el Tenofovir disoproxil fumarato (TDF) y el Tenofovir alafenamida (TAF). El TAF es un profármaco de tenofovir que permite una mayor concentración intracelular del principio activo con dosis plasmáticas menores, reduciendo significativamente la toxicidad ósea y renal asociada históricamente al TDF.

  • Interferón alfa pegilado (Peg-IFN-alfa): Fármaco inmunomodulador y antiviral de administración subcutánea semanal. Su uso está limitado a un curso finito (generalmente 48 semanas). Aunque presenta una tasa de respuesta virológica sostenida y pérdida de HBsAg superior a los ANs en ciertos genotipos (especialmente A y B), su uso está restringido por un perfil de efectos adversos sistémicos considerables y contraindicaciones en pacientes con cirrosis descompensada.

Tabla Comparativa: Fases de la Infección Crónica por VHB (Nomenclatura EASL)

Fase Clínica (EASL) HBeAg Carga Viral (ADN VHB) Transaminasas (ALT) Histología Hepática (Necroinflamación/Fibrosis)
Infección crónica HBeAg positiva Positivo Muy alta (>10^7 UI/mL) Normal Normal o mínima
Hepatitis crónica HBeAg positiva Positivo Alta (10^4 – 10^7 UI/mL) Elevada Moderada a grave
Infección crónica HBeAg negativa Negativo Indetectable o baja (<2000 UI/mL) Normal Normal o mínima
Hepatitis crónica HBeAg negativa Negativo Moderada a alta (>2000 UI/mL) Elevada o fluctuante Moderada a grave
Infección oculta (HBsAg negativo) Negativo Indetectable en suero (cccDNA en hígado) Normal Variable (según daño histórico)

Preguntas Frecuentes Técnicas (FAQ)

  • ¿Qué es el cccDNA y por qué impide la curación definitiva del VHB?

    El cccDNA (ADN circular cerrado covalentemente) es una forma episomal del genoma viral que reside en el núcleo del hepatocito infectado, actuando como un minicromosoma estable. Los tratamientos antivirales actuales inhiben la transcriptasa inversa en el citoplasma, pero no logran degradar el reservorio nuclear de cccDNA, lo que explica las reactivaciones virales al suspender la medicación.

  • ¿Por qué se afirma que el virus de la hepatitis B no es directamente citopático?

    El VHB se replica en el interior de los hepatocitos sin inducir lisis celular directa ni alterar de forma letal el metabolismo de la célula huésped. La destrucción del tejido hepático (necrosis e inflamación) es consecuencia exclusiva de la respuesta inmunitaria del paciente, específicamente del ataque de los linfocitos T CD8+ citotóxicos contra los hepatocitos que expresan antígenos virales.

  • ¿Cuál es la diferencia clínica fundamental entre el TDF y el TAF en el tratamiento del VHB?

    Ambos son profármacos del tenofovir, un potente inhibidor de la polimerasa viral. Sin embargo, el Tenofovir alafenamida (TAF) posee mayor estabilidad plasmática y penetra más eficientemente en los hepatocitos, lo que permite administrar dosis mucho menores que el Tenofovir disoproxil fumarato (TDF), minimizando drásticamente los efectos adversos sobre la densidad mineral ósea y la función renal.

  • ¿Qué implicación patogénica tiene la proteína HBx del VHB?

    La proteína HBx es un transactivador transcripcional esencial para la viabilidad del virus in vivo. Su función principal es unirse a la proteína celular DDB1 para secuestrar y degradar el complejo restrictivo Smc5/6 del hospedador, eliminando así el bloqueo transcripcional sobre el cccDNA y permitiendo la síntesis de los ARN virales, además de estar fuertemente implicada en la oncogénesis del carcinoma hepatocelular.

  • ¿Qué significa el concepto de «cura funcional» en el contexto de la hepatitis B crónica?

    La cura funcional se define como la pérdida sostenida del antígeno de superficie (HBsAg) en el suero, acompañada de niveles indetectables de ADN viral, con o sin la aparición de anticuerpos protectores (anti-HBs). Aunque el cccDNA residual permanece en el hígado (impidiendo una cura esterilizante), la cura funcional detiene la progresión del daño hepático y reduce drásticamente el riesgo de carcinoma hepatocelular.

Los comentarios están cerrados.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad